Nuestra Historia

El arte circense se reconoce como el más antiguo y popular entre las modalidades escénicas. Compleja y trashumante expresión cultural, gestada al pie de torres góticas, recorrió senderos seculares y llegó lejos.

En Cuba se le calcula vida superior a 200 años y los diferentes medios tocan el tema haciendo resaltar las largas temporadas de “absurda” existencia.

Referencias muy antiguas aquí de “malabaristas, prestidigitadores, saltimbanquis, mimos y funambuleros” aparecen ya a fines del siglo XVIII en las Actas Capitulares del poder colonial insular.

Estos documentos demuestran desde 1793 la existencia de sujetos dedicados a “maromas” durante los festejos del Corpus Christi, e igualmente admiten la presencia de “payasos y titiriteros” en mansiones de adinerados y plazas públicas.

No es hasta 1800 que se ubica en un solar yermo de La Habana, devenido posteriormente Plaza de Marte, “un tinglado de lona y madera” destinado a circo ecuestre. En sus inicios, tuvo de empresario al catalán Eustaquio de la Puente, y después se llamó Circo cubano.

En lugares como este, artistas españoles y novatos de la Isla ofrecían funciones de variedades. Esas representaciones anteceden al teatro llamado vernáculo con figuras populares, en boga desde entonces y hasta fines de los 60 de la pasada centuria.

El padre del teatro en Cuba, don Francisco Covarrubias, se formó en sitios de esta categoría y en 1847, durante la memorable despedida efectuada en el Teatro Circo Villanueva, declaró en inspirados versos:

Y esto que parece acaso / que en un circo sea mi oriente / y en otro circo mi ocaso.

Culminar la aventura que elevó la carpa a gran escenario requirió sobre todo pasión, que se hereda, transmite, contagia. Concluía el siglo XIX y actuaba en la  capital el Circo París.  Su último dueño, Felipe Soler contó al prestigioso mago Nevali, y este trasmitió a otros, la historia del surgimiento de un apellido unido al oficio circense con hondas raíces: los Montalvo, sangre, escuela, tradición y práctica.

En 1915, procedente de Panamá, nos visitó Pubillones, un resorte que disparó la fiebre circense. Poco después, Pablo Santos vinculado con Federico Artigas, en asuntos de cine y con interés en promover espectáculos de hombres y fieras, estrenaron una temporada circense en el Teatro Nacional del Centro Gallego. Los panameños se presentaron en el Payret y frente a ellos Santos y Artigas, ambos en el céntrico Paseo del Prado.

Compañías de renombre en esa época fueron los Hermanos Torres, fundada en 1934. Uno de sus miembros, Roberto, encarnó al conocido payaso Chorizo. También los Anchía tuvieron un número acrobático muy bueno. En el capítulo de extranjeros, los circos norteamericanos no salían de la capital, traían fenómenos vivos o muertos, en muchos casos trucos; pero en cuanto a visitas vinieron hasta gitanos.

Hace dos años se cumplieron varios aniversarios: el centenario de los Montalvo, los 45 años del Gran Circo INIT que funcionó durante 1962 y 1963 por todo el país, y la nacionalización de las carpas itinerantes restantes. En total se intervinieron 42 empresas con 996 trabajadores entre artistas y músicos. Fue la manifestación artística más demorada en pasar al pueblo.

El circo se había dado a querer, iba con paso amigo por ciudades, caseríos, campos, bateyes con olor azucarado y dejaba su promesa de volver. Provocaba suspiros, agradaba, complacía, a veces con la carpa raída y hasta sin ella, enfrentaba penurias, ciclones, temporales, pero venía.

Tras el triunfo de enero, convertido en Circo Nacional INIT y primer Circo Socialista de América, debutó en el mismo lugar del inolvidable pionero de 1800: la Plaza del Vapor, hoy parque El Curita, cerrado por las calles Reina, Galiano, Águila y Dragones, en ciudad de La Habana.

En febrero de 1962, el joven Gobierno Revolucionario entregó al Consolidado de Centros y Atracciones Turísticas una carpa azul de cuatro mástiles y un tren de 34 piezas con cocina, dormitorios, oficinas, restaurante de lujo, planta eléctrica, dos pipas de agua potable, baños y un círculo infantil para los hijos de los artistas.

Dentro, todo era hermoso, brillante; guardapoles como caramelos enormes, pista roja y gigante, camones con luces. Todo el espacio aéreo colmado de aparaturas llenaba a los asistentes de interrogantes y una cortina roja sugería que algo fantástico se haría realidad. Esta carpa, con personal excelente, giraba por todo el país durante 10 meses.

Después vinieron los festivales: INTERCIRCO, por principales puntos, y CIRCUBA a partir de 1981, retomados nuevamente en el año 2007 después de un largo descanso desde 1991.

También llegaron diversos premios internacionales: Pista Joven de París; Moscú, en la entonces URSS; Primavera de Pyongyang, Corea; Doha, Qatar; Veo Veo, España; Ulan Bator, Mongolia; Montecarlo, Karlovy Vary, en la antigua Checoslovaquia; Riva de Garda, Italia y, más recientemente, en Albacete, España, en Wuqiao y Zhuhai, China, en Grenoble, Francia y en Hanoi, Vietnam, en cuyas pistas logramos aplausos y medallas de todos los metales y colores. Momento histórico de la nueva generación de artistas cubanos lo fue recientemente la obtención del codiciado CLOWN de PLATA -por primera vez- en la edición 37. del muy famoso, Festival Internacional de Circo en Monte-Carlo, por intermedio de los gimnastas en mástil, Leosvel y Diosmani quienes insertaron sus nombres y el del circo cubano en páginas gloriosas del que es considerado el festival mas grande en la historia del circo.

En 1976 nació el Circo Areíto en Camagüey, y al año siguiente la Escuela Nacional Yuri Mandich. En 2002 debutó con el nombre de Circo Nacional de Cuba en la Sala Avellaneda del Teatro Nacional y en agosto de 2005 se inaugura la carpa Trompoloco con el espectáculo "Ritmo, Color y Fantasía".

HISTORIA DEL FESTIVAL CIRCUBA

Mostrarle al público lo mejor del arte circense ha sido el propósito de CIRCUBA, desde su creación en 1981. La ciudad de La Giraldilla se transformaba en alegre carpa multicolor a la que concurrían miles de espectadores.  En aquella ocasión, nuestro país lograba un 2do.lugar con un singular número de malabares a cargo del artista Argelio Herrera (ya fallecido).

En 1983, el festival sirvió de espacio para la presentación de una interesante novedad. Fue el concurso, espacio propicio para seleccionar el nombre con el que se identificaría el Gran Premio de aquel certamen: Tocororo de cobre. Con la interpretación de jóvenes egresados de la Escuela Nacional de Circo, nuestro país obtuvo un flamante 3er. lugar. 

Llegó 1985 y con él un derroche de magistrales demostraciones que sorprendieron al público. Multitudes de todas las edades asistieron a la inmensa Ciudad Deportiva, donde más de 15 mil espectadores en cada función aplaudieron el trabajo de un maravilloso colectivo integrado por artistas de diferentes naciones que dieron lugar a coloridas expresiones de amistad.

Así avanzamos hasta CIRCUBA 1987: un evento de rencuentros y éxitos con números de altísima calidad. Los concursantes demostraron una elevada maestría interpretativa. No pocos de aquellos participantes habían sido premiados en importantes festivales circenses de todo el mundo como Montecarlo y la Pista Joven de París. En ese año, CIRCUBA giró entonces por el interior de la Isla, para que casi medio millón de espectadores disfrutaran de este incomparable espectáculo, que a las semanas siguientes se presentó en tierras nicaragüenses para cerrar con broche de oro. 

Transcurre 1989 y con él los Hermanos Montalvo llegan con su inolvidable Medalla de Oro obtenida en la Pista de París, Francia. Diversos artistas de varias latitudes del mundo se dan cita en La Habana. Impresionantes los osos y otros animales amaestrados presentados en esta edición. Significativa la participación de la Unión Soviética (actual Rusia) con un memorable circo que a las semanas siguientes llevó aquel grandioso espectáculo a todas las capitales provinciales. Fue esta la presentación más grandiosa nunca antes vista por una compañía internacional en Cuba. 

El festival se interrumpe en 1991, cuando nuevamente tocaba la celebración de la principal fiesta circense cubana, hasta su reaparición, el 2 de agosto de 2007.  Sorteando disímiles obstáculos, la actual dirección del Circo Nacional de Cuba decide retomarla y devolverle el máximo esplendor y glamour que siempre le caracterizó. Nuevamente la valía y calidad de los artistas cubanos se puso de manifiesto en la amplia escena del teatro Karl Marx, escenario que sirvió como espacio para la celebración en 2008 junto a la Carpa Trompoloco, sede oficial de presentaciones del Circo Nacional de Cuba y sus principales eventos. 

En 2009, CIRCUBA rescata su presencia internacional y a números olvidados como el Trapecio volante se le adjudica el Grand Prix del encuentro, donde sobresalen, además, un número de acrobacia en patines y otro de acrobacia con fuerza ejecutado por dos hermanos mellizos.

En la edición de 2010, recuperó definitivamente su esplendor internacional y trajo, después de 51 años de ausencia, a artistas procedentes de Estados Unidos que rápidamente se granjearon el cariño del público cubano. Obtuvieron por ello el tercer lugar con un inolvidable y artístico trapecio fijo de elevados quilates que escenificó en la pista el Dúo Rose (Samuel y Sylvia).

Los artistas rusos regresaron también a la Isla después de varios años de ausencia y el segundo lugar fue a manos del intrépido malabarista Denis Chindyaskin. Una vez más y por cuarta ocasión consecutiva, la Compañía Havana se llevaba a casa el codiciado Grand Prix con un número de gimnástica en barras fijas con levitores. Posterior a este magno evento, volvió a 14 ciudades la gira INTERCIRCO-CIRCUBA 2010, que se ganó en las provincias el inmenso cariño que a este legendario arte le profesa toda la gran familia cubana.

2011. Fue un año cargado de grandes retos para el circo cubano. El CIRCUBA 2011, fue dedicado a los 30 años de fundación del evento y no faltaron las sorpresas que reservamos junto a los homenajes a una pléyade de estrellas que han desfilado por la pista multicolor de nuestras sedes.

2012, fue propicio para que artistas de varios países del continente americano se dieran cita en La Habana y pusieran de manifiesto que Circuba es el festival que sirve como puente circense en las américas, lema que presidirá la 12 edición, prevista a celebrarse del 16 al 21 de julio en La Habana y del 24 al 28 de julio en la provincia, Ciego de Ávila.

El festival y concurso de payasos “Erdwin Fernández” adquirió definitivamente carácter internacional y se celebró junto al Festival CIRCUBA cada mañana del 2011 en el Cine Teatro Astral, y el año 2012 en Cine Teatro Miramar.

Por su parte, el muy esperado espectáculo INTERCIRCO-CIRCUBA llegó a 8 provincias cubanas y 15 ciudades en total en 2011 y en 2012 compartió la sede con el Festival Circuba por vez primera en su historia con la muy noble y muy leal, ciudad de Santiago de Cuba, lo cual constituyó  un significativo reto para sus organizadores. Desde 2012 la gira nacional INTERCIRCO, paso a denominarse CIRCUBA VIAJA POR CUBA.

En 2013, llegaron disímiles sorpresas y novedosos eventos que deleitaron a grandes y chicos a lo largo de varias ciudades, entre ellas Ciego de Ávila que resultó digna sede compartida de este evento, el mas grande de su tipo en América. Nuevamente la flamante Compañía Havana se llevó a casa los premios principales; GRAN PRIX (Trapecio Volante); ESTRELLA DE PLATA (Polldance); ESTRELLA DE BRONCE (Barras fijas con doble ranca en vuelo), entre otras menciones y reconocimientos especiales que insertan a los artistas de circo cubano entre los más grandes y anhelados del universo.

Las Tunas, Guantánamo, Santiago de Cuba, Camagüey, Cienfuegos y Cárdenas fueron dignas subsedes a través de la gira CIRCUBA VIAJA POR CUBA que en su versión correspondiente a 2013 superó todas las expectativas de años precedentes.

La sexta edición del Concurso Internacional de payasos ERDWIN FERNÁNDEZ in memoriam, tuvo celebración en el grandioso teatro "Lázaro Peña", toda vez que payasos llegados desde 7 países hicieron las delicias de los niños en ese populoso recinto cultural de Centro Habana.

2014. A ritmo de la contagiosa samba brasileña el Festival Circuba 2014 entregó sus premios correspondientes a la decimotercera edición del que está considerado el evento de su tipo más importante del continente americano y entre los 10 mejores del mundo.

En ceremonia presidida por el Ministro de Cultura, Julián González Toledo y por la presidenta del Consejo Nacional de las Artes Escénicas, Gisela González Cerdeira, resultaron los máximos ganadores el dúo de origen ruso SPIRIN con su acto de acrobacia de fuerza que le mereció el GRAN PRIX y el galardón de interpretación masculina entre otros lauros, asi como la muy ovacionada COMPAÑÍA HAVANA que se llevó a casa el codiciado premio de la popularidad y la Estrella de Oro por su desempeños con la báscula acrobática. Pero ahí no quedaron sus galardones, también se llevó a casa la Estrella de Plata por su impresionante acto de acrobacias en barra rusa o baltich y la Estrella de Bronce que fue a parar al peligroso acto de Trapecio Volante ó Vuelo del Pájaro.

Igualmente el vitoreado número de run o rueda alemana solamente visto en la ceremonia inaugural en el Teatro Karl Marx y estelarizado por el canadiense Francis Perreault obtuvo una Estrella de Plata.

En 2015 regresaron las sorpresas. Una vez más las estrellas de la Compañía Havana y los artistas procedentes de Colombia arrasaron con la mayoría de los premios que en la noche del lunes 13 de julio entregó el Festival Circuba.

Considerada por muchos, como una de las galas de premiaciones más coherentes y dinámicas, tuvo una duración de 30 minutos, tiempo suficiente para que artistas, profesores y entrenadores vivieran instantes de rompecorazones hasta que por fin se conoció el veredicto final.

La barra rusa de la Compañía Havana conquistó el codiciado GRAND PRIX asi como el anhelado PREMIO DEL PÚBLICO  quien coronó con su decisión a estos espectaculares acróbatas que igualmente se llevaron a casa 8 premios en total. Entretanto el dúo de mano a mano protagonizado por los colombianos “Jose y Gaby” merecieron la CARPA DE ORO -ex aqueo- con la báscula acrobática de la Compañía Havana.

Por otra parte el peligroso “Trapecio Volante”, alcanzó la CARPA DE BRONCE compartido con el “Pole dance”, ambos de Cuba, toda vez que la CARPA DE PLATA fue destinada al Columpio Acrobático (Cuba) y al dúo en cintas “REQUIEM” de Colombia.

Momento muy especial lo constituyó el premio CIRCUBA A LA ORIGINALIDAD que por primera vez se entregó en el Festival a la malabarista rusa, Diana Stepánova quien implantó un récord mundial, al mantener en el aire 9 aros con sólo 17 años.

El niño de sólo 12 años Karel Alvarez, por su excelente desempeño, obtuvo de manos del jurado el galardón CARPA ARTISTA REVELACIÓN.

 

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